la historia humana es escrito en ADN. Dónde vivieron nuestros antepasados ​​y a quién amaron: la historia está ahí si podemos ver en sus genes. El problema es que los estragos del clima y el tiempo están degradando el ADN, haciendo cada vez más difícil descubrir sus secretos. Sin embargo, gradualmente, los científicos han comenzado a mirar hacia atrás en el tiempo mediante la secuenciación del ADN antiguo. En 2016, investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva ensamblaron ADN de un esqueleto encontrado en una cueva en el norte de España. El ancestro humano del que proviene vivió hace más de 430.000 años.

Otros descubrimientos de ADN antiguo han complementado nuestro conocimiento del pasado lejano de la humanidad. Una cueva siberiana reveló un hueso que el análisis de ADN encontró que pertenecía a una mujer mitad neandertal, mitad Denisova hace 90,000 años. Otro esqueleto de la misma cueva nos dio ADN neandertal de hace 120.000 años. Pero todo este ADN tiene algo en común: Casi todo viene de Europa y Asia. El ADN más antiguo del África subsahariana, el lugar donde comenzó toda la historia humana, data de hace menos de 10.000 años.

Ahora, un nuevo descubrimiento del ADN africano más antiguo empuja contra ese sesgo, y revela cómo vivían y se movían nuestros antepasados ​​​​por el continente hace decenas de miles de años. Los hallazgos proporcionan más evidencia de la idea de que algunos humanos en África se unieron en poblaciones más grandes y sedentarias en algún momento hace unos 20.000 años. La evidencia de cuentas y pigmentos de los sitios de entierro sugiere que algo cambió en África hace 20.000 años que hizo que estas sociedades fueran más similares a las de hoy. Ahora, la evidencia de ADN sugiere que puede tener que ver con estos antiguos patrones de movimiento. «Hasta este punto, nunca tuvimos ninguna evidencia genética real porque nunca tuvimos esqueletos», dice Jessica Thompson, antropóloga de la Universidad de Yale y coautora de este nuevo estudio.

El gran problema para los arqueólogos es que el ADN antiguo no sobrevive mucho tiempo en ambientes tropicales. El calor y la humedad lo descomponen, haciéndolo extremadamente difícil de extraer de los huesos. Esa es una de las razones por las que los genomas antiguos mejor conservados a los que los científicos han podido acceder tienden a provenir de ambientes fríos y secos, a menudo de cuevas protegidas contra la intemperie. Para este estudio, Thompson y sus colegas tuvieron que trabajar con fragmentos óseos extremadamente pequeños; en un caso, el ADN provino de un solo hueso del dedo de un bebé. El ADN más antiguo que pudieron recuperar de los huesos africanos data de hace entre 17.000 y 20.000 años, aunque en este caso el hueso era tan escaso que los investigadores tuvieron que estimar la fecha a partir de los artefactos de huevos de avestruz encontrados en el lugar del entierro.

Thompson y sus colegas analizaron el ADN de 34 personas, seis de ellas por primera vez, que vivieron en África hace entre 500 y 20 000 años. Al analizar regiones específicas en estos genomas, pudieron modelar cómo se movían las poblaciones antiguas hace 50.000 a 20.000 años. Estos hallazgos ayudarán a contar la historia de la gente del centro-sur de África, dice Maggie Katongo, arqueóloga asistente del Museo Livingstone en Zambia, estudiante de posgrado en la Universidad de Rice y una de las coautoras del estudio. «Este tipo de investigación nos brinda información que puede usarse para contar la historia de estas comunidades anteriores que pueden haber vivido en diferentes partes de Zambia», dice ella.

Los investigadores compararon el ADN africano antiguo con muestras de personas que viven en el África actual para tener una idea de cuánta variación genética existe entre las personas que viven en diferentes lugares y en diferentes momentos. El ADN antiguo del centro-sur y este de África mostró que estas personas tenían antepasados ​​​​que provenían de tres partes diferentes del continente: África central, Sudáfrica y África oriental. «Muestra que hubo mucho movimiento y mezcla a larga distancia, y que África Oriental en particular es un centro realmente importante», dice Thompson.